13 abr 2007

Distorsión



La música me atormenta en ocasiones, en otra me relaja, en otras me duerme. Me dejo llevar por los sonidos, no reconozco el grupo pero me suena, me resulta familiar, doy otro trago y me dejo llevar, hay mucho humo, mucho y huele a costo, mucho. Siento el calor acariciando mis ideas y la música golpeándome las nalgas, así, así, siento un cuerpo cerca del mío, moviéndose, quizá bailando pero puede que sólo quiera pasar, hola me dicen, no contesto, no me sale la voz, veo un rostro, y es hermoso, me mira con ojos tiernos, negros, de almendra, me roza la mejilla mientras me habla. Sólo puedo dejarme llevar, lo notas, es el pop más melancólico, el de los corazones rotos, no me rompas el corazón chiquillo, esta noche no, esta noche sólo dejo que me hagas el amor, lo notas, me acerco la copa a los labios y te desdibujas, te miro y no te alcanzo. Tienes una sonrisa imposible.

12 abr 2007

Cazando ilusiones



Prepararse para la caza es todo un ritual. Como en las tribus no sólo es conseguir la presa, sino prepararse para cazar la mejor, la más tierna. Así que fui a la peluquería y me arreglé el pelo y me depilé. Ahora mi flequillo permite que se me vean los ojos y mi cuerpo está suave como la seda. Todo él.
Me ducho con el agua muy caliente y me enjabono con mi gel más suave, el que mejor huele, veo escurrir la espuma por mis piernas y compruebo que, efectivamente, están suaves. Como es probable que me ponga falda elijo una loción corporal con brillo, para que se refleje la luz sobre mis muslos. También me aplico aloe vera en las zonas más delicadas no sólo para mantener la suavidad sino para evitar que me salgan granitos. Aún desnuda me maquillo, primero la base, luego las pestañas, de negro, la raya en el ojo, sólo la mitad, en gris oscuro, colorete, sombras, pintalabios, polvos mate. Me miro ante el espejo de cuerpo entero. Esta noche estrenaré mi vestido negro que deja la espalda al aire. Cena en el Thai Gardens, copa en el Vanila. Esta noche soy una pija que caza. Jordi no va a tener escapatoria. Le tengo ganas desde que le vi por primera vez apoyado en la puerta de mi casa, como una aparición. Y me contuve. Y he aguantado toda la semana, viéndole en la librería de Rafa por las mañanas y viéndole marchar a trabajar después de comer, semiasomada a las cortinas para que no me vea, aunque creo que me intuye. Ya ayer me dijo de ir a cenar juntos, hacer algo especial. Y ya sabemos los dos qué significa. Tarde o temprano caerá, es inevitable.
Es la cazadora que llevo dentro. Es imposible verme como a una hermana. Lo sé. Y ellos también.

10 abr 2007

Extrañas sensaciones


Sigo teniendo esa extraña sensación de extrañamiento, de no pertenecer a este mundo. Lo comento con Rafa y sólo me da una solución: escribir. Estoy obsesionada con mi novela, y con la Guía. Me surgen personajes, de forma caótica. Hoy nos hemos juntado en la librería Rafa, Jordi, mi nuevo vecino y Beatriz, la chica argentina de Rafa. Parece que mis chicos extraños al final terminan por tener vidas normales. Rafa está enamorado y mira con ojos de querer tener críos. Su chica es dulce, cariñosa y lee a Niechtze. Jordi resultó no ser bombero sino el director de una macrodiscoteca de moda, sumergido de lleno en la frivolidad de la noche y la administración de empresa, talla madera en sus ratos de ocio para desestresarse. Beatriz me mira con ojos de pena e intenta hacerme comprender que no podemos cambiar el mundo, que insistir en el error no es sano.
Trato de hablarles de cambios, de cansancio y de pereza, pero parece que no quieren escuchar. Les cambio de tema y les pregunto si creen que es el tiempo quien marca la estructura o a la inversa. Beatriz insinúa que no lee a Borges, pero que le gusta Cortazar. Yo menciono a Alejandra Pizarnik. Jordi me invita al cine, quiere ver 300 y me parece buena idea. Esta noche, después de pelearme con la página en blanco y ver cómo evoluciona Candela, iré al cine y disfrutaré de la estética de una película extraña que no tiene nada que ver conmigo. Beatriz me presta el Anticristo y yo la respondo que Focault. Miro a Jordi y le deseo. Quizá de esta noche no pase, para ninguno de los dos. Guardamos un minuto de silencio por la muerte de la cultura y brindamos como Nacho Vegas: sólo podemos sobrevivir. Sobrevivo entre libros, música y cine. Mi paraíso es La Plaza de Altea.

9 abr 2007

Lobos



Me gustan los hombres tanto como mi ciudad. En mi lista de placeres está, sin duda, contemplar un buen culo en una vaqueros, ver alejarse a un indie con el pantalón caído o pasmarme de emoción ante unos dorsales en el gimnasio. Dorsales prominentes, culos prietos y narices grandes son, como en aquella serie de televisión en el que se enaltecía el pellejo de los codos, mis talones de Aquiles. Si además me abrazan por detrás mientras duermo, con dulzura y besos en los hombros, sonríen mientras me escuchan, y me agarran fuerte con sus manos cuadradas, entonces, tienen todos los puntos para que me enganche como una boba.

Pero, a pesar de mi deleite estético, soy incapaz de comprender su desapego, su afán de caza me desconcierta, su frialdad me descompone. Una vez más caigo en sus redes sabiendo que no llevará a ningún sitio y sólo el mero disfrute hedonista hace que merezca la pena.

Y entonces espero al próximo que llame a mi puerta, observando y convirtiéndome yo también una cazadora, de cuerpos, de momentos, de muescas en mi cama, de nombres en mi agenda.

Será por eso que las ciudades se han convertido en junglas

3 abr 2007

Música sobre el Manzanares


Por fin se ha cerrado el túnel de la M30. Tenemos planeado organizar un megaconcierto en los jardines, sobre el río, para celebrarlo. Será sin luz artificial, la noche de San Juan, con algunos de los grupos de siempre. Por primera vez un concierto a la luz de las velas, como en Pedraza, escuchando buena música. Para esta primera ocasión podríamos llamar a Paco de Lucía. Aunque tampoco me disgustaría algo igual de tranquilo pero menos convencional como Espers, Amandine o Cocorosie. Qué carajo, que vengan los tres. Hemos pensando en organizarlo Rafa, Al, Jordi y yo y sin duda no parece mala idea. Cómo me gustaría un año de estos que fuera mi grupo, las Punky Princess, quienes tocasen un acústico tranquilo sobre el Manzanares. Siempre pensando en el mañana, seré cabraloca… Ya sabemos todos que el mañana no existe.

Señor viajero, si vienes a Madriz en la noche de San Juan, ven a escuchar música sobre el Manzanares.